El Centro Municipal de Estudios Históricos recordó que 11 de marzo de 1931, se realizó el patentamiento de una de las primeras mejoras a la pelota con tiento, que tantos problemas causaba a los jugadores al utilizarla.
El país se encontraba en una grave crisis social, política y económica, luego del golpe de Estado a Hipólito Yrigoyen y el crac de la Bolsa de Valores, del año anterior.
Aun así, tendría lugar este hecho trascendental para el deporte mundial. En el libro que diera luz a esta historia, “De Bell Ville al Mundo” cuentan sus autores González y Lloret: “Nadie imaginaba en ese entonces que, en una humilde ciudad del interior de la Provincia de Córdoba llamada Bell Ville, perteneciente a la República Argentina, lejos de los grandes centros de desarrollo de la segunda Revolución Industrial, tres talentosos descendientes de inmigrantes italianos, Don Romano Luis Polo, Antonio Tossolini y Juan Valbonesi, convertirían ese anhelado sueño en una auténtica realidad.
La nueva pelota, originalmente bautizada con el nombre de “Superball”, fue el producto del talento, la imaginación y la creatividad de sus autores, pero al mismo tiempo del empeño, el esfuerzo y la tenacidad con que asumieron el logro de un objetivo que a partir de ese momento se transformó en un instrumento que revolucionó el mundo del deporte.
Atrás quedaron las imperfecciones de los antiguos balones, desprovistos de redondez o esfericidad que, al picar rebotaban para cualquier lado, desconcertando al jugador; que le restaba precisión a los pases y que les provocaba serias molestias y hasta lesiones en la frente al ser cabeceada, (por el áspero y grueso cordón de cuero que se utilizaba para cerrar los gajos de la boca de la pelota), para dar origen a un nuevo y maravilloso balón, perfectamente redondo y equilibrado. Constaba de una boca invisible por donde se podía inflar a través de una aguja y un inflador de mano denominado “Topoval” (creación de los mismos inventores de esta pelota), y una costura invisible, superando así los inconvenientes mencionados anteriormente.
Así el invento local, comenzaría a rodar por las canchas de todo el mundo. Un pedacito de nuestra ciudad estaba allí presente, en todos y cada uno de los eventos deportivos de importancia, que se dieron cita en el siglo XX, con cada uno de los grandes deportistas a los que acompañó en cada proeza deportiva, en cada grito de gol que brotó desde el corazón de cada uno de los amantes del deporte.
